Más goles que puntos se vieron en Son Moix. Tanto es Mallorca como Osasuna se divirtieron de lo lindo sobre todo en la segunda parte de un duelo que, finalmente quedó en un empate justo que deja más satisfechos a los visitantes, que suman 15 puntos en once partidos, que a los locales que siguen mirando de reojo al descenso.
Tardaron algo más de un cuarto de hora Mallorca y Osasuna en dar señales de vida sobre el césped. Hasta entonces, el juego se limitó al “tuya - mía” horizontal en el que ambos esperaban más al error del rival que al acierto propio. Y en una de esas fue como tuvo la primera llegada Osasuna. Pudieron hacer el primero los navarros de no ser por Valjent que sacó bajo palos un centro que en principio no anunciaba demasiado peligro pero que tras la intervención del zaguero, Brasanac se quedó con el molde y no empujó el balón dentro de la portería.
Sin embargo quien sí lo logró fue Lago Junior unos minutos más tarde, en el 22’. En la otra orilla, en la de Osasuna. El delantero africano convirtió un claro penalti cometido sobre Dani Rodríguez que el árbitro no dudó en señalar. Tampoco el autor de la infracción, Roberto Torres, hizo ningún aspaviento a sabiendas de que su pisotón dentro del área era punible. Disparo raso, seco, a la derecha del portero y el Mallorca que se colocaba 1-0 en el marcador.
Y ya no solo tomó ventaja en el luminoso, sino también en el juego. Los navarros, tras verse por detrás, experimentaron los síntomas de un equipo decaído y los de Vicente Moreno cogieron la batuta del partido. Tanto que Valjent envió un cabezazo al larguero en el 25’ y, hasta el descanso, fueron los dueños del balón intercalando alguna que otra llegada débil de Osasuna
Tras los cambios, el partido cogió un ritmo vertiginoso
A la vuelta de vestuarios, el partido continuó más o menos por el mismo sendero: un Mallorca protagonista aunque escaso de ideas de tres cuartos de campo hacia delante y un Osasuna al acecho de su oportunidad. Los locales llegaban con asiduidad pero sin inquietar demasiado a Rubén que veía como ningún disparo cogía puerta.
Dado ese contexto, modificaron los técnicos sus pizarras, agitaron sus banquillos y con la entrada de los hombres de refuerzo, el partido cogió mucho vértigo en poco tiempo. Concretamente en ocho minutos. Tiempo suficiente para que el marcador se moviera tres veces. La grada no daba abasto.
Primero por culpa de Cardona y una gran jugada individual en la que el punta sorteó a varios rivales hasta llegar a portería y ajustició a Manolo Reina. Empate.


Mario Calderón

RED SOCIAL